Crónica poética de la civilización

Inventaron todas las lenguas de este mundo y después escribieron sus historias en las horas negras del alba inminente, ése que deslumbra en el horizonte y pronostica un día siempre perecedero. Pero cuando todos los libros fueron terminados y la palabra fin los concluía, descubrieron que nadie era capaz de poder descifrar aquellas letras incognoscibles para el torpe ser humano que acontecía al paso lento de un tiempo joven aún.

Los reunieron todos en la gran sala de mármol, tan resplandeciente, con su atmósfera estéril y el eco aunando las voces guturales de los seres que afuera emergían de la tierra. Y allí en los anaqueles los dejaron aguardando las luces prósperas de otras épocas que habrían de llegar.

Habían florecido ya los campos de la sabiduría, y germinaban las semillas del  próspero tiempo anterior. Las voces de los hombres resonaban afuera más longevas y melódicas que las de sus toscos antepasados, pero el arca que guardaba las crónicas del Universo se resquebrajaba por el imparable progreso que arrasaba todo a su paso.

No había más conocimiento que aquel que había sido descubierto, y ni la memoria de la historia pasada servía ya para iluminar un idílico camino que a sus ojos emergía infinito y rectilíneo. La ambición colectiva engullía todo atisbo del cándido individualismo de aquellos días primeros y felices, y terminó por devorar con saña el magno edificio al que llamaban hogar.

El tiempo y las guerras sepultaron el mausoleo de la Ciencia, y la verdad del mundo permaneció impertérrita  al devenir de sus días y sus noches, inmutable, oculta en lo hondo de la mente ignorante, que contempla con desdén lo que no entiende.

Alegoría del cambio

Algunos sentiréis extrañeza al contemplar la imagen que acompaña esta entrada; otros, un escalofrío; algunos total indiferencia; y espero que los que más, curiosidad.Tarot El Arcano sin Nombre XIII

En el Tarot la carta número XIII significa un cambio, una transformación, un paso adelante para dar comienzo a nuevas cosas que están por venir. La muerte en sí es, para la mayoría de las religiones y creencias que pueblan este planeta, también una etapa más en un camino aún más largo que la propia vida mundana.

La Ley de Conservación de la Energía afirma que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Y una de mis citas favoritas, del poeta cordobés Luis Jiménez Martos, “Vivir es resistir cambiando”, enlaza con estos principios, esotéricos y científicos, ambos con la misma base filosófica: si a algo estamos destinados es precisamente a permanecer en constante cambio, a no resignarnos al inmovilismo, a hacer frente a los desafíos adaptándonos a las circunstancias. Porque el que no se adapta a los cambios del medio en que habita, pierde el tren de la evolución.

En estas lides me encuentro, en un cambio mucho menos poético, tan solo un cambio de trabajo, pero un cambio, al fin y al cabo, que no puede dejar de suscitar incertidumbre, pero que augura si impera el optimismo, un futuro mejor que el pasado que siempre queda atrás. Permanecen los recuerdos y las personas. De eso se aprende. Con eso me quedo.

Salud,

ZOI