Concierto del grupo Tulsa en el bar Fotomatón

El jueves 13 de mayo asistí al concierto que Tulsa ofreció en el bar Fotomáton, detrás de la Plaza de España, en Madrid.

10 € la entrada. Un poco cara, creo que los del bar se pasaron un poco.

El concierto excelente. Seríamos unas 50 personas aproximadamente, y tuve la suerte de poderlo ver en primera/segunda fila.

Me llevé la cámara de fotos. Desafortunadamente la escasa luz y la imposibilidad de utilizar el flash me obligó a subir al máximo la sensibilidad ISO, por lo que pido perdón por el grano y desenfoque de las fotos.

Y al final, un breve relato inspirado en el concierto.

¡Salud!

Miren Iza, líder del grupo Tulsa en concierto en el bar Fotomatón, Madrid

 

Miren Iza, líder, vocalista y guitarrista del grupo de música Tulsa, en concierto en el bar Fotomatón, Madrid

Sus caras se mezclaban entre el pasar fugaz de unos acordes melancólicos, entre el frágil reverberar de las cuerdas de una guitarra solitaria.

Sus miradas se entrecruzaban entre el humo dulce del opio que anestesiaba sus párpados, la sutil ambigüedad de quien asiste a un espectáculo extraño.

Solo unas pocas bocas alcanzaban a articular unos versos inconexos. Y sus gargantas  imitaban una melodía abstracta, sobre el murmullo de las botellas llenas de cerveza.

No era yo quien los miraba. Eran otros los ojos que contemplaban su tristeza.

Desfallecían las corcheas del teclado cuando una voz se levantó soliviantada. Cesó la tormenta de luces indiscretas. Y  sonaron las lánguidas palabras que habíamos escuchado en otro tiempo y en otro lugar.

Imagen de Miren Iza, líder del grupo Tulsa, en concierto en el bar Fotomatón, Madrid

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Sobre la fotografía

Esta tarde he estado en el Caixa Forum Madrid, aún no lo había visitado y tengo que decir que me parece una actuación de restauración y actualización del edificio original admirable.

Caixa Forum MadridDe entre las salas que hay a lo largo de las plantas que conecta la serpenteante escalera, me he detenido en “Canal Visual”, una sala de proyecciones en donde estaban pasando un documental sobre fotógrafos que han hecho historia. Se trataba de la serie de documentales de los años 80 de ETB, “La puerta abierta”, y dada mi afición por la fotografía, me he sentado en una de las innumerables sillas vacías que languidecían en la penumbra de la sala.

Trataba del trabajo de maestros como el húngaro André Kertész, el alemán August Sander, o la norteamericana Dorothea Lange. Todos ellos nacidos a finales del siglo XIX, y por tanto gente que se curtió

Albert Sander-fotógrafo. Fotografía en blanco y negro de 3 hombres-siglo XIXcon cámaras manuales, objetivos sin zoom, líquido revelador, y lo que es mejor fotografía en blanco y negro. El documental venía acompañado de entrevistas o imágenes de estos genios, en las que detallaban su visión de esta afición, que en su caso se convirtió por suerte también en oficio.

Al acabar y salir de la sala de proyecciones, y mientras vagaba por el fascinante auditorio en donde una voz en off relataba la vida y obra de Josep Pla, he estado pensando en los puntos en común que me unen a la visión de estos fotógrafos, y en cómo percibo yo la fotografía desde la profana y humilde posición de un aficionado.

Si bien es cierto que la fotografía depende no solo del ojo que hace la toma, como del ojo que luego la contempla; pienso que cuando miro un objeto, un paisaje, una escena, trato de capturar aquel detalle al que me induce mi estado de ánimo o mi experiencia vital o mis gustos méramente subjetivos…

No lo había pensado nunca hasta hoy pero es cierto, para el fotógrafo la fotografía está hecha antes de Dorotea Lange - Mujer emigrantedisparar la cámara. Y cuanto más desarrollada esté la idea de fotografía que uno quiere en un determinado momento, tanto mejor será el resultado final en cuanto a encuadre, composición o perspectiva. No entro en otros temas más técnicos como la luz…

La cámara es una máquina extraña, porque no solo captura un instante, también subyuga el entorno a una escena concreta. Recorta y da una visión subjetiva del mundo que nos rodea. Obvia detalles que están ahí, a la vez que enaltece otros que habrán desaparecido. Es una devoradora de momentos efímeros y de gestos involuntarios.

El documental finalizaba con una frase de Dorothea Lange, de la que me voy a apropiar para terminar esta entrada de hoy. Porque nada más lejos de la realidad, “la cámara es un instrumento que te enseña a mirar sin la cámara”.

Salud,

ZOI