Dublín, capital de Irlanda, 505.739 habitantes según censo de 2006, ubicada en la costa este de la…

El pasado fin de semana estuve allí, una visita exprés de fin de semana harto suficiente para conocer lo principal de la ciudad, beber unas cervezas y perderse mapa en mano.

Sucedáneo de Londres, es una ciudad bastante pequeña que puede visitarse en apenas dos días, y que os deparará algunas sorpresas si nunca habéis estado por tierras británicas. Para los que no seáis neófitos de lo british, es un poco más de lo mismo: arquitectura decimonónica tardía, pubs al estilo inglés, verdes prados, pantallas de plasma con fútbol de la premier, iglesias insulsas y olor a fish and chips o hamburguesas por doquier.

Deduciréis por esta escueta descripción que la ciudad no me gustó. No, no es eso. Es quizá que mis expectativas se vieron truncadas. Yo esperaba encontrarme una ciudad con carácter, típica de un país diferente de Reino Unido, y sin embargo encontré que no había mucha diferencia salvo en la afabilidad de la gente, en la ausencia de los típicos taxis londinenses, la presencia exigua de policía (toda la seguridad urbana se basaba en cámaras de vídeo en cada calle y en cada esquina), o los letreros bilingües en inglés e irlandés.

Dublin - Vista desde el bar panorámico de la fábrica de cerveza negra Guinness

Visitamos el centro, con la famosa arteria principal O’Connell Street, el pequeño pero elegante río Liffey, las callejuelas de la ribera sur y el mítico Temple Bar, icono de la zona de pubs donde todos, salvo sus fachadas, son prácticamente iguales y tienen como reclamo diferentes tipos de cerveza, con la famosa cerveza negra Guinness como estandarte no solo alcohólico sino nacional.

También visitamos la archiconocida fábrica de Guinness. Un auténtico tostón que sólo se ve amenizado por lo que queda de la arquitectura industrial del interior y por el genial bar panorámico del último piso: un hervidero de turistas ávidos de la cerveza gratis que acompaña la entrada (15€ adulto, y 11€ estudiantes), y de los sillones que rodean el bar central, junto a los ventanales con espléndidas vistas 360º de la ciudad. Pese a todo, es una visita obligada y no os la podéis perder.

Entre los otros monumentos visitables debo destacar por la experiencia nefasta la cárcel Kilmainham Gaol. Ubicada donde San Patricio perdió el mechero, se la recomiendo a quien le interese la historia de Irlanda y la de su independencia del Reino Unido. Si el aforo de gente no es muy grande, quizá tengáis alguna oportunidad de trastear en las celdas y pasillos, pero con un grupo numeroso, la visita se ceñirá a una petulante pija irlandesa contando la historia de la cárcel y la de algunos de sus presos (no apto para los que no habléis inglés), sin posibilidad de pasear a vuestro aire salvo en el vestíbulo principal (y no más de 5 minutos). Adyacente se encuentra un pequeño museo, casi más interesante que la propia cárcel.

Como lugares absolutamente recomendables, el Trinitity College (un pequeño pero armonioso y bonito campus universitario) y calles circundantes, el Temple Bar, un paseo por el río y sus puentes y algún pub cuanto más alejado del centro mejor, porque son más auténticos, con irlandeses de verdad, de esos que no se les entiende al hablar, nada de turistas y, por supuesto, más baratos.

Custom house - Casa de las aduanas en Dublín, Irlanda

Descartable acercarse a la ciudad medieval vikinga, Dublinia, es un engañabobos. Todo lo que podréis ver es una interpretación de una casa vikinga, un cartel con oquedades para la cara en el que podréis haceros una foto para parecer gilipollas vestido de vikingo o vikinga (yo fui vikinga), y una especie de museo a donde descartamos pasar visto lo visto a la entrada. El susodicho barrio es un ardid.

Insisto, la ciudad me gustó, pero no me pareció nada especial. Otra pequeña capital europea más sin muchas alternativas más allá de las indispensables durante una estancia corta.
Debo volver, pero a visitar la isla, GPS al volante o mapa de carreteras para el copiloto si se es nostálgico o tecnofóbico. Ese turismo y ese aspecto de Irlanda me atrae mucho más.

Salud,

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