Ayer fue mi primera experiencia en el evento que todos los últimos jueves de mes revoluciona el asfalto de Madrid: La Bici Crítica.

¿Pero qué es la bici crítica? Se trata de una manifestación espontánea y subversiva de una masa de ciudadanos críticos con un aspecto en el que Madrid suspende con “Muy Deficiente”, el uso de la bicicleta como medio de transporte y el respeto por los ciclistas urbanos.

Vivimos tiempos en los que el debate energético forma parte de los titulares de los medios de comunicación, de la dialéctica política y de las charlas y discusiones de calle. Asistimos a grandes chascarrillos de pasillo de ayuntamiento sobre los altos niveles de contaminación, pero no se ponen soluciones efectivas a corto plazo.

Ante esta situación en donde todos los ciudadanos somos los grandes perjudicados, pero también los grandes responsables de que nuestra clase política no actúe siguiendo nuestro mandato, nació allá por el 2004 la BiciCrítica, siguiendo la estela de otras manifestaciones de masas críticas iniciadas en San Francisco o Nueva York años atrás.

La Bici Crítica de Madrid es la Masa Crítica más numerosa de España. Todos los últimos jueves de mes parte a las 20:30 de la Plaza de Cibeles y sigue un itinerario circulatorio en donde participan más de 2.000 personas entre ciclistas y patinadores. Este enorme pelotón de ciudadanos críticos toma la calzada y ocupa el máximo de carriles posible, imponiéndose de forma lúdica y pacífica sobre los mayores generadores de contaminación ambiental y acústica que tristemente debemos padecer cada día: los coches.

Bici Crítica en Madrid, junto a la Puerta de Alcalá

La Bici Crítica en Madrid

Y precisamente, ayer jueves 31 de marzo, viví mi primera Bici Crítica de la mano de otros amigos ciclistas y patinadores. Cibeles estaba atestado de gente, llena hasta la bandera, la Diosa se sobreponía sobre la marabunta de manillares que tomaban la plaza listos para pedalear (o patinar) Paseo del Prado hacia Atocha.  Las gentes, de todos los colores, razas y religiones: Familias con sus niños, jóvenes y mayores, adolescentes, chicos y chicas, todos con una sonrisa en el rostro, viviendo una experiencia única, la de recorrer importantes calles de Madrid como protagonistas de un espacio secuestrado al peatón por el tráfico rodado y contaminante.

Ruta de la Bici Crítica el 31 de mayo de 2010

Siguiendo a la cabeza del pelotón llegamos hasta Atocha, importante cruce del centro de la ciudad, y paramos la circulación enfilando Reina Cristina y Menéndez Pelayo paralelos a El Retiro. Nuestra manifestación espontánea enfurecía al personal motorizado, que nos increpaba, pitaba e insultaba. Y todos nos preguntábamos por qué esas muestras de enfado si nuestra participación solo constituía un atasco más dentro de los muchos embotellamientos que inevitablemente han de comerse a diario. Ante estas muestras de intolerancia la masa crítica solo podía responder de la forma más pacífica posible, gritando consignas como “Yo pedaleo y no me cabreo” o “Esta noche duermes en el coche”.

Sin soliviantar al personal más de la cuenta, pues no hay mejor desprecio que no hacer aprecio, la mayoría de los participantes seguía pedaleando, pasándolo bien al ritmo de la música que muchos portaban con sus equipos dotados de grandes altavoces. Y así llegamos al cruce con O’Donnel, desde donde encaramos cuesta arriba la larga calle de Príncipe de Vergara hasta el Santigo Bernabéu. Y en este punto la euforia se desató al contemplar una de las más importantes calles de Madrid liberada de coches por el mero empuje ciudadano, abierta a las ruedas y de los más de 2.000 ciclistas y patinadores, me refiero al emblemático Paseo de la Castellana.

Tengo que reconocer que fue una experiencia única, poder patinar por el centro de la Castellana, libre de humos y de ruidos de motores, acompañado de tanta gente sana y tolerante, gente crítica y reivindicativa que pretendemos con este tipo de acontecimientos no patrocinados concienciar al resto  de madrileños de lo caro que le sale a nuestra salud y a nuestros bolsillos la vergonzante primacía de los coches en nuestra ciudad. Próxima parada: Plaza de Cibeles, final de trayecto.

¡Viva la BiciCrítica! ¡Salud!

¡Compártelo!